lunes, 1 de octubre de 2007

...¿?

Cada día bajo más y más en esa lista, supongo que a mi capricho no debe importarle, pero al onirismo a esa forma compleja y estùpida que habita en mí si, si le importa, siempre supe desde el primer intercambio de reminiscencias y de palabras que en algún momento desaparecería, sería cortada desde raíz, evocada al olvido, no me desaira esa idea, si algo me sorprende de mi es que siempre me trago el sentimiento, para después desecharlo en el remolino usurero de recuerdos cohibidos.

Estoy molesta, molesta conmigo por que aún sabiendo la crueldad de lo innegable me permití seguir, anulado dolor del pasado, transformando la herida en algarabía en caída, soñar con un intercambio que ahora lejos de ser prohibido es mas una duda.

No comprendo, o no quiero entender lo que hay detrás de ese rostro tuyo, ni siquiera me he mirado yo en días, y no es que no quiera es que la parte agria de mi no soporta las sonrisas. Soy una desconocida hasta para mi, cada vez, cada instante, desaparezco más, no me lo niego, me niego el hedor de un sueño, de la falacia atroz…verdad, verdad, verdad, cruel resulta lo real, pero es así, solo así.

Vivo deformada, absorta en la línea delgada de la nada.

¿Mutilado? No, no creo en eso, ni siquiera habitas en la memoria de esta estùpida desconocida, habitas o ¿habitabas? –te pregunto- en la tierra de lo nombrado, en letras, en aire, en sonrisas.

Ya no soy ruido cada vez muta más mi esencia, soy y no soy a la vez… ¿estoy desapareciendo?

Y aún no descubro quien comenzó el trágico destino.

P.D.: Te regalo dos palabras, como Belisa Crepusculario al Coronel…

ENSALMO Y UTOPÌA

Son tuyas Coronel –dijo ella al retirarse-. Puedes emplearlas cuando quieras.

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