miércoles, 12 de septiembre de 2007

Deformado

A veces es mejor guardar el sonido en la botella inmensa del silencio...
Mordisqueaba mis labios con frenesí, pasaba la moneda de un lado a otro, miraba los cristales, me comia las uñas, mordía mis dedos, una y otra vez el ruido de su pecho...agua, un océano interminable de frustraciones.
Me aferré a mi almohada, a las sabanas que mi cuerpo laceraban, no entendía el miedo, ni las olas hondas en las que me sumergía el deseo, pretendía saber mas de mi que de él...pero no, sabía cuales eran sus sueños, sus miedo...olvidé mi nombre, mi rostro, mis palabras se quedaron colgando de las ventanas, ahí tendidas como ropa sucia...
Me quedé muda y sin rostro ante el brazo fuerte que golpeando mi cuerpo se sentía potente.
Callada...mirando hacia la nada, hacia el terremoto que desembocaba en mi, sin mas solo cerré mis ojos, apreté mis parpados hasta llorar, hasta sangrar mis plegarias de perdon, de desaires...tres horas después..tendido en la calle mi cuerpo amortecido, en la avenida Revolución No. 13...yacia mi aliento.
Shhhhh...
Un silencio desorbitante!

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